La Culpa y el Poder de una Madre

 

Culpa.

No tan sólo la culpa de una madre sino la clase de culpa que llega a tu centro y envuelve tu corazón y aprieta hasta que no puedes respirar. Así es como lo describiría.

El primer golpe vino en forma de un correo electrónico con un título insustancial. Recibo muchos correos electrónicos del gimnasio donde practica mi hija, así que no pensé mucho al respecto. Cuando finalmente lo abrí, comencé a temblar. El correo electrónico explicaba que uno de los entrenadores fue acusado de tener contacto inapropiado con un atleta menor de edad. Lo quitaron del gimnasio, mientras que la Policía investigaba los cargos. Mi corazón comenzó a acelerarse. Mi hija fue una de sus alumnas. Él tenía tiempo uno-a-uno con mi hija de 11 años, cada semana. Como empleada de Defend Innocence, mi trabajo es educar a otros padres sobre cómo proteger a sus hijos, y ahora soy la madre que se siente culpable de no proteger a su hija. Intenté mantener la calma. Tomé respiraciones profundas y me preparé para hacer algunas preguntas difíciles.

Mi hija se subió en el asiento trasero de nuestro coche y habló durante diez minutos acerca de su día. Cuando ella terminó, tomé una respiración profunda.

“Querida, ¿nadie habló con tu equipo sobre el entrenador que falta?”

“Querida, ¿nadie habló con tu equipo sobre el entrenador que falta?” “Sí, todos estábamos hablando de él. Una de las mamás dijo que él hizo algo malo. ¿Qué hizo?”

“Él tomó algunas malas decisiones y se pasó de la raya al enviarle textos inapropiados a otro atleta. ¿Tiene él tu número de teléfono?”

“No, eso es raro. Él está viejo, tiene como 20 años o algo así.”

“Es cierto. Sería raro que un hombre adulto pidiera tu número. Así que, ¿qué harías si él te lo pidiera?”

“Yo mentiría y le daría tu número. ¿Está bien que le mienta?”

“Creo que es una buena opción y sí, en esta situación, tú puedes darle mi número.”

El segundo golpe llegó dos semanas más tarde en forma de noticia. El antiguo maestro de tercer grado de mi hija fue arrestado por posesión de pornografía infantil y por tomar fotos desnudas de un estudiante en su clase. El abuso había sucedido hace algún tiempo. El Maestro había preparado al niño durante meses, pasando tiempo con él durante el recreo y después de la escuela. El caso salió a luz cuando el niño finalmente le dijo a sus padres y el maestro fue detenido en la escuela. La policía sospecha que hubo más víctimas. Mi hija amaba a este maestro. Él la instruyó después de la escuela durante seis meses, solo en su clase … porque yo se lo pedí.

Esto era demasiado. Dos veces, en tantas semanas, vi que había puesto a mi hija en peligro. Yo no podía hablar. Yo no podía respirar. Me levanté de mi escritorio. Mi mente estaba acelerada. Fui a mi coche. La culpa que sentía me estaba consumiendo. Me sentí entumecida. Me sentí enojada. Yo sé las estadísticas. Conozco las señales.

Enseño sobre la prevención. Sin embargo, ahora me enfrentaba a la realidad de que mi hija había tenido contacto cercano con dos hombres acusados de crímenes horribles, y no lo vi venir. Sentí que le había fallado. Me recompuse y fui a encontrarme con mi amiga. Ella me dejó llorar por un minuto. Entonces, ella me miró a los ojos y me dijo: “tu hija no fue una víctima porque tú la preparaste. Ella sabía que decir sin pensarlo. Eres una buena madre. Lo hiciste bien.” Me tomó un par de días para entender eso. Yo le había enseñado a mi hija cómo prevenir el abuso sexual. Ella hizo lo que le había enseñado sin siquiera darse cuenta. Y salvó su inocencia, dos veces.

Los perpetradores están en todas partes. Se ven como gente común. No puedes distinguirlos en una multitud. Pero saber esto no me impedirá dejar que mi hija viva su vida. Todavía es porrista (animadora) en el mismo gimnasio, y todavía va a la escuela. Si le preguntas, probablemente ella no te diga que aprendió algo de esta experiencia, pero yo sí. Aprendí que no dejaré que la culpa o el miedo me paralicen. Aprendí a estar alerta. Aprendí que no siempre puedo proteger a mi hija de interactuar con los depredadores potenciales, así como un médico no puede evitar que a su niño le de cáncer.

Sí, mi trabajo me hace más consciente, pero no me hace inmune. Por lo tanto, mi hija y yo seguimos hablando de los límites. Hablamos abiertamente sobre la sexualidad saludable. Hablamos sobre lo que significa cuando ella tiene esa sensación “repulsiva”, pero también hablamos de la próxima película que vamos a ver y el color de su esmalte de uñas favorito. Dejo que la culpa me controle en el momento, pero no dejo que defina cómo vivimos nuestra vida. Eso es lo que hace la prevención. Te permite vivir. Te libera de la culpa de ‘que tal si hubiera pasado’. Te permite disfrutar de la inocencia de la infancia.

Nichole Coombs es la gerente de producción multimedia de The Younique Foundation y Defend Innocence. Ella produce todos los videos que ves en nuestros canales sociales y YouTube. Nichole y su esposo Rich han estado casados por 24 años y se preparan para enviar a su primer hijo a la Universidad en el otoño. Ella espera sobrevivir el enseñarle a su segundo hijo a conducir un coche este verano, y disfruta de todas las cosas color de rosa y brillantes con su hija. La filosofía de vacaciones de Nichole es, “si no hay una playa con arena, no es una verdadera vacación. “