Sin Vergüenza: Cómo Hablar de Lo Incómodo Puede Prevenir el Abuso Sexual

Quisiera decir que recuerdo la vez que mis padres tuvieron la «gran plática» conmigo pero la verdad es que nunca la tuvimos. Yo nací en los Estados Unidos, pero en un hogar en donde solo hablábamos Español, en donde comíamos sopa de res y veíamos a Don Francisco todos los sábados por la noche. Mis padres, inmigrantes de El Salvador, trabajaban duro día y noche para proveer para nuestra familia. No éramos ricos, pero a mi hermanito y a mi nunca nos faltó nada y por lo general, tuvimos una infancia linda y sana.

No obstante, ese tiempo que mis padres sacrificaron trabajando para asegurarse que no nos faltara nada también tuvo ciertas implicaciones que cambiarían el curso de mi vida.

Desafortunadamente, nunca tuvimos la “gran plática,” ni conversaciones cortas como las que sabemos aquí en Defend Innocence que ayudan a disminuir el riesgo del abuso sexual infantil. A los 5 años fui victima de esta epidemia tan horrible que, de hecho, afecta a 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 6 varones. Lo más alarmante quizás es el hecho de que no todos los casos son reportados, ya sea por temor, vergüenza, o falta de recursos en ciertos países.

Lo más alarmante quizás es el hecho de que no todos los casos son reportados, ya sea por temor, vergüenza, o falta de recursos en ciertos países.

No sé si fue intervención divina o por casualidad que me enteré de este gran trabajo que hace La Fundación Younique y Defend Innocence, pero siento que soy unas de las sobrevivientes más afortunadas que hay. Siento que tengo el deber de contar mi historia y de compartir esta información con todos los que pueda para poder seguir creando conciencia sobre lo que está pasando justo bajo de nuestras narices.

Tristemente, fue en mi propia casa que ocurrió mi abuso con alguien al que le estábamos alquilando un cuarto, lo cual coincide con la estadística de que los niños conocen a su abusador en el 90% de los casos de abuso sexual. Lo que me parte más el alma es la estadística que el 30% de los agresores de abuso sexual son miembros de la familia.

En un artículo [1] examinando el papel de la vergüenza en el abuso sexual de menores en niños Latinos, o sea, niños que pertenecen al grupo de personas cuyos antepasados vienen de países hispanohablantes en Latinoamerica, vemos que hay dos tipos de vergüenza. El primer tipo de vergüenza es la vergüenza interna, o sea, el proceso interno en dónde la víctima se devalúa y se rechaza a si mismo(a). El segundo tipo de vergüenza es la vergüenza externa, en la cual la víctima siente una falta de valor en los ojos de los demás.

Mi familia no se enteró de mi abuso hasta que cumplí 23 años. Ese secreto fue algo que pesaba dentro de mi alma por años, y estoy tan agradecida de tener una familia que supo apoyarme y darme el amor que necesitaba en ese momento. Para mi, ese momento fue incómodo, porque en nuestra familia, aunque somos muy abiertos, casi nunca tocamos esos temas. Ahora veo el valor de aceptar de que aunque algunas cosas sean incómodas, es mejor hablar de ellas que pretender de que no existen.

Ahora veo el valor de aceptar de que aunque algunas cosas sean incómodas, es mejor hablar de ellas que pretender de que no existen.

Sé que no todas las dinámicas familiares son iguales, y que hay algunas familias latinoamericanas que si hablan de los temas de la sexualidad saludable. Como coordinadora de las redes sociales de Defend Innocence en Español – Defendamos la Inocencia-he podido ver con mis propios ojos el crecimiento de la concientización del abuso sexual infantil en los países Latinoamericanos que constituyen una gran parte de nuestra audiencia. En parte, es el resultado de el acceso a la información gratis por medio de las redes sociales y el internet, pero también tiene que ver con la realización de que esta es una grave realidad que nosotros tenemos el poder y el deber de abordar.

Sé que no soy la única víctima, y que no seré la última, pero también se de que la juventud de hoy es nuestro futuro, y al empezar a hablarles sobre la sexualidad saludable a una edad joven (aun de los 0-5 años!) aunque sea incómodo, podemos disminuir el riesgo del abuso sexual infantil.

Les invito a que lean nuestros blogs sobre como empezar estas conversaciones, a que compartan nuestra información con sus seres queridos, y a que no teman la incomodidad y la vergüenza que puede surgir al hablar sobre el sexo con sus hijos. Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para hablar con tus hijos, y nunca es demasiado tarde para empezar a defender la inocencia.

Referencias:
[1] Fontes, L. A. (2007). Sin vergüenza: Addressing shame with Latino victims of child sexual abuse and their families. Journal of Child Sexual Abuse, 16(1), 61-83.

Sobre La Autora
Amalia

Amalia

Amalia es la Coordinadora de las Redes Sociales en Español para La Fundación Younique. Nativa de Nueva York de una grande familia Salvadoreña, unas de sus pasiones es informar e inspirar a la comunidad latina a quien ama. Cuando no está enredada en las redes sociales, la puedes encontrar escalando o corriendo en las montañas, haciendo yoga o viajando a su próxima aventura.