Señales de Abuso Sexual y Cómo Responder a Ello

No hay una lista absoluta de control que un padre pueda seguir para determinar si su hijo ha sido abusado sexualmente, ya que los síntomas de un trauma sexual pueden variar ampliamente de una persona a otra. Sin embargo, hay algunas señales comunes de abuso sexual que pueden alertarte de algo que pudo haber ocurrido y es posible que debas seguir investigando.

Puede haber señales de alerta tanto física como conductualmente en tu hijo. Algunas señales están fuertemente asociadas con el abuso sexual. Sin embargo, otras señales pueden ser más difíciles de precisar. Y si bien estas señales pueden parecer no estar directamente relacionadas con el abuso sexual, aún son señales comunes de trauma y pueden indicar otros problemas con los que tu hijo está lidiando.

Si observas cualquiera de las señales que están «Fuertemente asociadas con el abuso sexual», haz que un profesional evalúe a tu hijo. Si hay varios indicadores presentes en la categoría «Puede indicar abuso sexual», busca la ayuda de profesionales que puedan ayudarte a determinar si ha ocurrido abuso o si hay otros problemas que le causan angustia a tu hijo.

 

Señales de Comportamiento

Fuertemente asociadas con el abuso sexual 

  • Resiste a desvestirse o bañarse
  • Miedo a estar solo con ciertas personas.
  • Miedo a ciertos lugares u objetos.
  • Incómodo con señales de afecto como abrazos y besos.
  • Comportamiento sexual inapropiado para su edad.

Para obtener más información, visita nuestro sitio web y lee la serie «¿Debería preocuparme?» para obtener una lista de los comportamientos típicos de los niños de 0 a 2 años, 3 a 6, 6 a 9 y 10 a 12 años.  

Podría indicar abuso sexual 

  • Cambio drástico en el desempeño académico
  • Retraimiento de la familia y amigos
  • Comportamiento inusualmente compatible o «perfecto»
  • Retorno a comportamientos infantiles.
  • Depresión o llanto inexplicable.
  • Apatía (pérdida de interés en las actividades normales)
  • Trastornos alimenticios
  • Abuso de sustancias
  • Daño a sí mismo
  • Conducta suicida
  • Cambios de humor repentinos y / o cambios de personalidad.

Señales Físicas

Fuertemente asociadas con el abuso sexual 

  • Ropa rota
  • Moretones / laceraciones
  • Sangrado en áreas genitales o en la boca.
  • Picazón, dolor o secreción en las áreas genitales.
  • Hinchazón, erupción o enrojecimiento de los genitales.

Podría indicar abuso sexual 

  • Dificultad para caminar o sentarse
  • Ganancia o pérdida repentina de peso
  • Cambio de apetito
  • Cambios en los patrones de sueño
  • Dolores de cabeza inexplicables o malestar estomacal.
  • Infecciones vaginales, por honguillos y urinarias.

Si descubres que tu hijo ha sido abusado sexualmente 

Descubrir que tu hijo ha sido abusado sexualmente puede ser doloroso y desgarrador. Es posible que sientas desesperación, rabia, adormecimiento, desesperanza o incluso que experimentes síntomas de trauma. Es posible que te sienta consumido por la culpa o abrumado por un impulso de herir a la persona que abusó de tu hijo. Estos sentimientos son naturales y comunes entre los padres de sobrevivientes [4]. Pero no eres el único. Buscar apoyo a través de profesionales y relaciones de apoyo puede ayudarte a superar la situación con confianza y coraje.  

¡Pero aún hay esperanza! A pesar de lo deprimente que puede parecer la situación; tu familia puede sanar. Tu hijo no está condenado a una vida de trauma y miseria. Tú tienes más poder de lo que piensas para ayudarlos a ser resistentes frente al abuso. De hecho, las investigaciones sugieren que el nivel de apoyo de la familia puede influir más en el resultado del sobreviviente que en la gravedad del abuso. [1] 

Qué puedes hacer ahora mismo 

En este momento, tus palabras y acciones tienen el mayor impacto en la sanación de tu hijo. En 2014, un grupo de investigadores preguntó a adultos que habían sido víctimas de abuso sexual cuando eran niños cómo reaccionaron sus padres cuando se enteraron del abuso [2]. Los sobrevivientes cuyos padres no lo apoyaron tenían niveles más altos de «ansiedad, abandono y sufrimiento psicológico». Por otro lado, los sobrevivientes cuyos padres los apoyaron mostraron niveles de adaptación similares a los de los adultos que nunca habían experimentado ningún abuso sexual.  

Al ofrecer apoyo continuo y amor incondicional, TÚ tienes el poder de animar a tu hijo a sanar. Modelar la resiliencia con tu respuesta y tomar medidas para demostrar que tu hijo es importante no solo lo ayudará a recuperarse del abuso sexual que ha experimentado, sino que también lo preparará para el éxito en sus futuras relaciones.  

A continuación, se presentan cuatro acciones importantes que puedes tomar para brindarle a tu hijo el apoyo que necesita después de sufrir un abuso.  

1. Responder, no reaccionar

Si descubres el abuso sexual de tu hijo a través de otra fuente que no sea tu hijo diciéndolo verbalmente, eso no significa que no te ama. Es posible que haya sido amenazado, que tenga sentimientos por el agresor, que tema que él/ella o la otra persona se metan en problemas o que no entienda la situación. Como padre, es crucial mostrarle amor, confianza y apoyo, y abstenerse de culpar. Incluso si el abuso ha sido confirmado, es común que los niños nieguen, minimicen o se retracten de lo que dijeron que sucedió. No importa su reacción, demuestra comprensión y paciencia. Aunque puede ser difícil, controlar tus emociones te ayudará a responder en lugar de reaccionar.  

En lugar de decir, «¿Por qué no me lo dijiste?» puedes decir: «Debes haber estado nervioso para hablar conmigo de esto.»

Si tu hijo viene a TI para revelar su abuso, es importante creerle. Revelar el abuso sexual a un padre es un proceso doloroso para cualquier persona. Que un niño elija hacerlo, muestra cuánto confían en ti y en tu capacidad para protegerle. Como padre, valida esa confianza haciendo lo mismo. Asegúrale a tu hijo que tú le crees y que tomó la decisión correcta al decírtelo. Evita discutir o cuestionar lo que te cuenta. Esto no solo reafirmará que tienen un apoyo seguro y confiable en su vida, sino que también una comunicación saludable conduce a resultados positivos.3

2. Actuar para proteger contra nuevos abusos

Es crucial no solo creerle al niño, sino asegurarse de que la persona que abusó de él no pueda continuar con las conductas sexuales ilegales contra tu hijo u otros niños. Toma las medidas necesarias para garantizar que el abuso no continúe. Notificar a la policía, colaborar con la investigación, buscar ayuda profesional tanto para tu hijo como para la persona que lo cometió, y proteger al niño contra cualquier abuso adicional demostrará a tu hijo que es valioso, que está seguro y que vale la pena proteger.3 Los niños deben sentir que se han tomado las medidas adecuadas para demostrar que el comportamiento abusivo no estaba bien y no es aceptable. Esto puede parecer diferente dependiendo de cada situación o persona. Amenazar con herir o matar al perpetrador, sin embargo, puede causar más ansiedad, angustia y culpa para el niño. Si bien las emociones intensas, como la rabia, son comprensibles, es poco probable que satisfagan las necesidades emocionales del niño. El niño puede sentirse culpable por causar una crisis o interrumpir las relaciones familiares. También pueden ver a su abusador como su único amigo o alguien que se preocupa profundamente por él o ella.4  

3. Proporcionar apoyo instrumental 

Apoyo instrumental significa que tú, el padre, tienes la oportunidad de actuar como un instrumento o herramienta para ayudar en la sanación de tu hijo. Puedes tomar la iniciativa para buscar soluciones tangibles a los problemas, como sacar físicamente a tu hijo de una situación peligrosa, coordinar apoyo médico y psicológico y ayudar a tu hijo a navegar por las interacciones con la policía. Este enfoque proactivo alentará a tu hijo a asumir una mentalidad proactiva.4 

4. Ofrecer apoyo emocional  

Como sobreviviente de abuso sexual, es probable que tu hijo esté luchando con sentimientos de culpa, ansiedad y falta de valor personal. Durante este momento crítico, el apoyo emocional hará toda la diferencia. Como se mencionó anteriormente, tu amor y apoyo como padre podría ser el factor más influyente de todos. Esto no siempre puede ser fácil. A veces, los factores legales y situacionales pueden hacer que sea más difícil sentir que puedes continuar apoyando a tu hijo. También puedes experimentar estrés, ansiedad, depresión, así como síntomas de TEPT. 4 Es probable que tu hijo te vea para modelar su comportamiento, por lo que es aún más importante estar atento y controlar tu estado emocional. Recuerda que tus sentimientos importan y necesitan ser procesados. Tu propio sistema de apoyo de amigos, familiares o profesionales pueden ayudarte a continuar como padre y evitar culparte a ti mismo o a tu hijo. Este apoyo y la sensación de seguridad ayudarán a infundir resiliencia e inspirarán esperanza.   

Incluso después de que ha ocurrido el abuso sexual, todavía hay esperanza, y la sanación es completamente posible. Mostrarle a tu hijo que es valorado, aceptado, confiable y protegido construirá y alimentará su capacidad de recuperación. Al hacer lo que puedas para asegurarte de que la persona que ha cometido el abuso reciba la ayuda adecuada, puedes asegurarte de que otros niños permanezcan seguros. Con tu amor y apoyo, tú y tu hijo tendrán la fuerza no solo para soportar esta crisis, sino para salir fortalecidos.  

[1] Murray, L.K., Nguyen, A., y Cohen, J. A. (2014). Abuso sexual infantil. Clínicas psiquiátricas para niños y adolescentes, 23 (2), 321-337. 

 [2] Godbout, N., Briere, J., Sabourin, S., y Lussier, Y. (2014). Abuso sexual infantil y posterior funcionamiento personal y relacional: el papel del apoyo de los padres. Abuso y negligencia infantil, 38 (2), 317-325. 

[3] Gries, L. T., Goh, D. S., Andrews, M. B., Gilbert, J., Praver, F., y Stelzer, D. N. (2000). Reacción positiva a la divulgación y recuperación del abuso sexual infantil. Diario de abuso sexual infantil, 9 (1), 29-51. 

[4] Elliott, A. N., y Carnes, C. N. (2001). Reacciones de los padres no ofensivos al abuso sexual de su hijo: una revisión de la literatura. Maltrato infantil, 6 (4), 314-331.