Imagina que plantaste un árbol. Preparaste meticulosamente el suelo. Luego pusiste cuidadosamente el árbol en el suelo e incluso pusiste estacas junto a él para ayudarlo a crecer recto. Hiciste todo lo posible para asegurarte de que el árbol tuviera todas las oportunidades de desarrollarse. Ahora imagina que después de toda tu preparación exhaustiva, no hiciste nada más por el árbol. No regaste, no fertilizaste, el árbol quedó solo para hacer lo mejor que podía por sí solo.

Piensa en esta analogía en el contexto de ayudar a un niño que ha sido abusado sexualmente. Cuando inicialmente te enteraste del abuso, tal vez hiciste todo lo que se suponía que debías hacer: escuchaste al niño, denunciaste el abuso,incluso te aseguraste de que el niño recibiera terapia. Te debes sentir bien de haber puesto a tu hijo en camino hacia la recuperación. Desafortunadamente, la recuperación no suele ocurrir solo al responder en el momento y luego seguir adelante. Tu respuesta inicial es importante, pero ¿qué haces en las semanas, meses o incluso años después de que haya ocurrido el abuso?

Brinda apoyo consistente

A medida que lidias con las repercusiones del abuso, podrías desanimarte. Probablemente estés enojado con el perpetrador. Tratar con las autoridades o el sistema legal podría dejarte agotado. Puede ser fácil para los niños interpretar la ira y frustración que sientes hacia la situación como que se dirige hacia ellos. Sigue dejándole claro al niño que lo que pasó no fue su culpa y no estás enojado con él/ella. Además, es posible que no puedas brindar tú mismo toda la ayuda que tu hijo necesita. La terapia puede ser una clave para la recuperación, y podría ser necesario que continúe por un tiempo.

Piensa en conseguir un defensor de víctimas

El sistema legal a menudo se involucra en casos de abuso sexual infantil. Navegar por las complejidades del tribunal puede resultar abrumador. Tú podrías tener preguntas: ¿Cuál es tú papel en una investigación? ¿Será alguien acusado de un crimen? ¿Cuánto tiempo tomará? ¿Qué sucede si necesitas una órden de no contacto? Un abogado puede responder a tus preguntas y ayudarte a través del largo proceso legal. Consulta el directorio de servicios de víctimas de delitos patrocinado por la Oficina de Víctimas de Delito para encontrar un defensor en tu área.

Considera tu propio cuidado personal

Cuando se trata de abuso sexual, el niño debe ser la prioridad, pero tu propio bienestar también es importante. Probablemente estás experimentando emociones intensas, y no quieres que tus emociones se conviertan en comportamientos improductivos como la auto-culpa o culpar al niño. Si sientes que será útil, busca ayuda profesional. Además, si necesitas hablar sobre la situación, sé prudente en la selección de otras personas. Tú quieres ser abierto y honesto sobre lo que sucedió, pero estás compartiendo información sensible y personal sobre tu hijo. Es posible que tu hijo no quiera que todos lo sepan.

Aumenta tu entendimiento del abuso

Probablemente tengas muchas preguntas sobre el abuso y el impacto potencial que puede tener en tu hijo. Cuanto más puedas informarte, más capacitado estarás para ayudar. Un buen recurso es The Well-Armored Child: A Parent’s Guide to Preventing Sexual Abuse de Joelle Casteix.*

Lidiar con el trauma de abuso sexual puede tomar mucho tiempo. Tus reacciones al principio son importantes, pero tu respuesta continua a la situación va a tener un gran impacto. Así como un árbol toma mucho tiempo y cuidado para crecer, tu hijo necesitará apoyo constante y consistente a través del proceso de sanación. Los resultados valdrán la pena.

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