«¿Cómo pudo pasar esto?»

Esta pregunta afecta a muchos padres que descubren que su hijo fue abusado sexualmente. Así como una linterna se utiliza para descubrir la verdad en la oscuridad, nuestro cerebro utiliza esta pregunta para buscar respuestas a nuestro dolor. Porque, según nuestro cerebro, si sabes quién es responsable de lo que sucedió, entonces puedes sentirte más en control, protegerte del dolor, tomar medidas hacia la justicia y prevenir el riesgo de futuros incidentes.

En el curso de la búsqueda de respuestas, la culpa con frecuencia aparece como un mecanismo de afrontamiento. Ha entrado algo en tu vida de una manera que nadie desea, y sentir el deseo de culpar, como sentir instintivamente otras emociones fuertes (por ejemplo, ira, negación, dolor), es un sentimiento perfectamente normal y válidoque se tiene en respuesta a algo que puede ser desestabilizador en tu vida.

Después de que un padre o cuidador se entera de que su hijo ha sido abusado sexualmente, la culpa se puede sentir de muchas maneras: hacia la persona que cometió el delito, hacia otros que no tomaron medidas, hacia barreras dentro del sistema de justicia e incluso hacia el niño. Sin embargo, la mayoría de las veces, los padres de los niños que han sufrido abuso se culpan a sí mismos: «¿Cómo pude dejar que esto sucediera?» «Soy una madre terrible» «Yo debería haber sabido que no debía de confiar en esa persona».

Si bien la culpa tiene algunos beneficios percibidos, también puede conducir a peores resultados. Por ejemplo, si bien el culparte a ti mismo puede ayudarte a sentir que tienes más control, también puede paralizarte para tomar medidas productivas. Culpar al niño puede ayudarte a sentirte absuelto de culpa, pero puede llevar a un trauma mayor para el niño, ya que en última instancia nunca es culpa del niño y crea espacio para que el perpetrador continúe actuando inapropiadamente con los demás. Y, finalmente, aún cuando hacer responsable de sus acciones al perpetrador es apropiado y útil, alentar el exceso de ira y culpabilidad hacia el perpetrador puede crear complicaciones cuando la persona es una figura importante para el niño (por ejemplo, un familiar cercano o su único amigo).

Cuando aprendes a reconocer la culpa cuando surge, entonces puedes elegir redirigir esa energía hacia algo más efectivo que pueda ayudarte a ti y a tu hijo a recuperar el poder para sanar. Tú puedes Reorientar la Culpa a la Responsabilidad Apropiada (ReBAR por sus siglas en inglés). ReBAR te ayuda a ver que la culpa tiende a tratar de escapar de algo (por ejemplo, emociones difíciles o responsabilidad), asignar la responsabilidad apropiada se trata de empoderarse a sí mismo tomando medidas productivas.

Redirigir la culpa a la responsabilidad apropiada

ReBAR se puede lograr a través de cuatro pasos: explorar tus emociones, encontrar perspectivas alternas, hacer una restitución por los errores y aplicar el apoyo continuo al niño que ha sido abusado. Al igual que la barra de refuerzo real (Rebar) se usa para reforzar estructuras de concreto, usar el método ReBAR para manejar la culpa te ayuda a reforzar una relación estable con tu hijo y proporciona la base sobre la cual pueden comenzar juntos el proceso de sanación.

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EXPLORA TUS EMOCIONES

A menudo hay problemas subyacentes bajo la culpa que pueden hacer que sea una emoción difícil de manejar. Aunque no se habla con tanta frecuencia de ello, los padres y cuidadores a menudo experimentan una gran angustia después de una revelación de abuso sexual y pueden experimentar los síntomas del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) ellos mismos 1 Incluso pueden tener historial de trauma propio que influye en cómo reaccionan ante una revelación del abuso.

Hablar con un terapeuta o amigos cercanos puede ser útil para explorar tu experiencia y obtener la ayuda que necesitas. Podrías considerar preguntarte: "¿Para qué me sirve la culpa?" Los niños modelarán y aprenderán de lo que tú haces y demostrarles cómo lidiar con las emociones de una manera positiva puede ser útil para su propia sanación.

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ENCONTRAR OTRAS PERSPECTIVAS

La culpa puede distorsionar el pensamiento hasta el punto de que sea fácil quedar atrapado en una perspectiva estrecha. Esta distorsión puede aumentar debido a los mitos comunes sobre el abuso sexual infantil, tales como:

  • El abuso sexual solo sucede con los extraños o desconocidos.

  • Es culpa de los padres por poner al niño en riesgo.

  • Los niños varones no pueden ser abusados sexualmente

  • El abuso sexual solo ocurre en ciertas comunidades

La culpa nos puede hacer pensar en las cosas de una manera global y general, en lugar de identificar factores específicos y situacionales que pueden haber impactado lo sucedido. La idea de considerar los factores situacionales no es, por supuesto, dar excusas, sino obtener una perspectiva más amplia sobre qué más podría haber contribuido a la situación.

Por ejemplo:

Pensamiento basado en la culpa


  • Soy una mala madre.

  • Él es un monstruo.

  • Mi hijo es un mentiroso.

  • Nuestras vidas están arruinadas

  • Nuestra familia está destruida.

Perspectiva basada en la situación


  • Contraté al entrenador porque fue muy recomendado. No podría haber sabido que no era digno de confianza.

  • Él nunca recibió ayuda por su comportamiento sexual fuera de control. Él es responsable de sus propias acciones y de cómo cambiarlas.

  • Mi hijo/a se retractó de su historia porque no quería separar a nuestra familia.

  • Nunca hemos enfrentado esta situación y no estamos seguros de cómo avanzar en este momento.

  • Nuestra familia está teniendo dificultad para hablar sobre esta situación.

Al observar los factores que contribuyen a tu situación específica, puede ser útil considerar cuánta responsabilidad puede asignarse razonablemente a cada persona ¿Estás tú o tu hijo asumiendo más responsabilidad de la que justifica la situación? Por ejemplo, un niño puede haber violado una regla familiar, pero cometer un error como ese no significa que fue su culpa que haya sido abusado. En esa situación, el perpetrador tiene más responsabilidad, ya que es la persona mayor/adulta y debería ser más sensato. Otro ejemplo, una madre puede haber olvidado recoger a su hijo de la escuela, pero esto les sucede a muchos padres y no por eso sus hijos son abusados sexualmente. La madre puede haber cometido un error, pero eso no significa que el abuso fue su culpa. Ella puede sentirse responsable de asegurarse de programar recordatorios para recogerlo a tiempo en el futuro, pero la verdadera responsabilidad porel acto de abuso recae en la persona que cometió el abuso.

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RESTITUCIÓN POR LOS ERRORES

¿Qué debes hacer si cometiste un error que aumentó el riesgo de abuso sexual de tu hijo (por ejemplo, acceso a Internet sin filtro, no le creíste al niño al principio, tiempo sin supervisión con un novio que vive contigo)? Si este ha sido el caso, lo mejor que puedes hacer es modelar la responsabilidad por los errores que cometiste y hacer la restitución a tu hijo lo mejor que puedas. Puede tomar tiempo, pero a través de ese proceso puedes sanar tu relación con tu hijo y contigo misma.

Puede ser fácil confundir el sentimiento de lamentarse (de hacer una mala elección imprevisible) con el sentimiento de responsabilidad (por las decisiones en las que cometiste un error). Por ejemplo, puedes lamentar haber contratado una niñera muy recomendada que resultó ser poco confiable, pero puedes asumir la responsabilidad de cometer un error, como el de no proporcionar un entorno seguro para tener conversaciones abiertas con tu familia. No había forma de que pudieras haber sabido que la niñera no era confiable, pero hay cosas que puedes hacer hoy para que tu entorno familiar se sienta más seguro.

No importa qué errores hayan cometido tú o tu hijo, nadie merece ser abusado. La responsabilidad final por el acto de abuso recae en la persona que lo perpetró

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APLICA APOYAR CONTINUAMENTE A MEDIDA QUE TOMAS ACCIÓN.

Los niños cuyos padres los apoyan y creen en ellos después de revelar el abuso tienen el potencial de alcanzar el mismo nivel de adaptación saludable que aquellos que nunca han experimentado el abuso. 1,2 En otras palabras, a pesar del trauma que ha sufrido, el niño puede llevar una vida saludable De hecho, el apoyo continuo de los padres, la creencia y la acción efectiva son los factores más importantes, incluso más que la gravedad del abuso, para predecir si un niño será capaz de sanar y desarrollar resiliencia después del abuso.
 

Ser capaz de encontrar formas de actuar puede mejorar tu sentido de control y tu capacidad para crecer a pesar de las terribles circunstancias. Puede haber acciones importantes que reconozcas que deben abordarse a medida que avanzas. Por ejemplo, es posible que hayas aprendido que tu hijo se siente solo y ahora puedes tomar medidas para abordar su soledad. Tal vez aprendiste que tu familia no se comunicaba tan bien como pensabas, y ahora puedes trabajar para desarrollar relaciones más cercanas. Y tal vez aprendiste que tu hijo sientecuriosidad por la sexualidad y puede necesitar un diálogo más abierto para mantenerse a salvo en el futuro. Abordar estas inquietudes puede brindarte una mayor capacidad para realizar cambios efectivos para mantener a tu hijo a salvo en el futuro.

A medida que continúes avanzando en la sanación, a veces podrás sentirte abrumado por la situación, lo cual puede hacer que sea más difícil continuar apoyando y creyendo en tu hijo y en ti mismo (por ejemplo, procedimientos judiciales, problemas de vivienda, alteraciones en la familia o la comunidad). Tus sentimientos son naturales y debes continuar revisando ReBAR tantas veces como sea necesario para canalizar tus sentimientos hacia acciones productivas.

Nadie quiere ser abusado. Si le sucediera a tu hijo, tienes la capacidad de redirigir la culpa hacia la responsabilidad apropiada (ReBAR) a través de la exploración de tus emociones, la búsqueda de otras perspectivas, la restitución de errores y el apoyo continuo a medida que tomas medidas. A través de tu ejemplo y el continuo amor por tu hijo, tú estás capacitado para crear bases sólidas en la jornada de sanación.

Referencias:
1. Elliott, A. N., & Carnes, C. N. (2001). Reactions of nonoffending parents to the sexual abuse of their child: A review of the literature. Child maltreatment, 6(4), 314-331.
2. Godbout, N., Briere, J., Sabourin, S., & Lussier, Y. (2014). Child sexual abuse and subsequent relational and personal functioning: The role of parental support. Child abuse & neglect, 38(2), 317-325.

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