El abuso sexual infantil prospera en secreto. Los abusadores confían en que un niño estará dispuesto a mantener un secreto; es una de las cosas claves que buscan.

Al principio, los perpetradores pueden comenzar, con secretos inocentes. Si un niño es capaz de guardar ese pequeño secreto, entonces el agresor pasa a secretos más grandes y más perjudiciales. Una forma de evitar que tus hijos guarden secretos peligrosos que podrían llevarlos al abuso sexual o a ocultarlo, es hacerles saber la diferencia entre secretos buenos y secretos malos.

Echa un vistazo a la lista de las tres cosas que debes tener en cuenta al enseñar acerca de los secretos:

01

Enséñales la diferencia entre los secretos buenos y los malos.

Un secreto bueno es algo que escondes temporalmente de alguien que le dará felicidad o entusiasmo, un postre de sorpresa, un regalo, una fiesta de cumpleaños, etcétera. Un secreto malo es cualquier cosa que haga sentir a tu hijo sucio, incómodo, o temeroso. El agresor puede usar amenazas para que tu hijo mantenga el secreto.

Prepárate para eso al decirle a tus hijos que en cualquier momento que alguien los amenace a ellos, a ti, o a otra persona que ellos amen que ellos te lo deben decir inmediatamente.

02

Comience una política de "No guarde secretos dañinos" en su hogar.

Enséñales a tus hijos que nunca tendrán problemas por compartir un secreto contigo, y enséñales que deben compartir los secretos malos contigo. Los niños pueden guardar buenos secretos, como no contarle a un hermano lo que le van a dar en Navidad. Si no estás seguros de cómo mantener este equilibrio, querrás equivocarte del lado de que compartan más información. Muy a menudo regañamos ligeramente a un niño por compartir un «secreto bueno» que queríamos que ellos guardaran. En lugar de regañarlos, agradéceles por contar el secreto. Los pequeños secretos son la puerta de acceso a secretos más grandes para los posibles perpetradores.

03

Educa a tu círculo de confianza.

Asegúrate de que quien sea que comparta tiempo con tu hijo esté consciente de que tu hijo no va a guardar secretos malos.

Cuando los secretos entre una persona y tu hijo se convierten en rutina, tu hijo se vuelve más vulnerable a ser abusado. No permitas que el secretismo que penetra el abuso sexual continúe. Arma a tus hijos con el conocimiento que necesitan para protegerse a sí mismos contra el abuso sexual. Deja de guardar secretos malos y pídeles a tus hijos que hagan lo mismo

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