Una de las maneras más importantes de proteger a tu hijo contra el abuso sexual es enseñarle sobre el consentimiento dándole el poder y la capacidad de decir que no. Si entiende el consentimiento y la salud sexual, entonces será mucho más capaz de decirte cuando alguien lo agreda de alguna manera.

La capacidad de tu hijo para decir que no, no significa que pueda decir no a nada y todo. Decir que no quieren que una determinada persona los abrace es diferente a decir que no cuando se les pide que descarguen el lavavajillas.

Con eso en mente, aquí hay 3 maneras de enseñar a tu hijo cómo decir que no, y cuándo debe decirlo:

Explica el consentimiento

El consentimiento es una calle de dos vías. No sólo se le permite decir que no cuando se trata de su propio cuerpo, emociones o espacio personal, sino que también necesita permitir que otros hagan lo mismo. Hazle saber que cuando alguien le dice que no, debe respetarlo. De la misma manera, cuando le dicen a alguien que no, entonces esa persona también debe respetarlo.

Juego de roles

Una de las mejores maneras de enseñar a un niño una nueva habilidad, y hacer que vea la aplicación a la vida real, es jugar representando algunas situaciones. Hazle saber cuándo se le permite decir que no sin explicación y cuándo un no podría necesitar una conversación de seguimiento. Dale ejemplos y déjalo inventar los suyos.

Enséñale a seguir su intuición

Esto, como tantos temas, no será una discusión única, sino una conversación en curso. Deja que tu hijo le diga que no a las personas, actividades o situaciones que lo incomodan. Cuanto más se le permita seguir sus propios instintos, más probabilidades tendrá de escucharlos en una situación difícil.

Ser padre es difícil. No quieres criar a un niño desafiante que no respete la autoridad y diga no a todos y a todo. Enseñarle a decir que no se trata de dejarlo que haga todo lo que se le antoje. Se trata de enseñarle a respetar y ser respetuoso, protegiéndose a sí mismo a la vez que protege a los demás.

Hay momentos en que la vida se apresura y las cosas están sucediendo y tu hijo dice que no en el momento más inconveniente. En lugar de resistir inmediatamente y ordenarle que haga lo que tú quieras que haga: hacer una pausa, respira y pregúntale por qué. Crea un diálogo abierto con tu hijo. Enséñale sobre el consentimiento. Dale poder para que diga no.

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