Abrazos en temporada de fiestas: ¿Sí o No?

Piensa en la última vez que compraste un teléfono celular. Elegiste un nuevo teléfono que contenía todo lo que querías. Ya estabas listo para hacer tu compra cuando el vendedor te cae listo para convencerte que necesitas algo más lujoso y más caro. Trató de convencerte de que compraras un teléfono que tuviera suficiente almacenamiento para adaptarse a cada canción jamás grabada, la capacidad de encontrar las llaves de tu coche en cualquier parte del mundo y el espacio para almacenar 10.000 contactos. Y podías obtener estas maravillosas funciones en un teléfono que costaba $200 más que el que originalmente habías decidido comprar. Pero, ¿realmente necesitas tú ese tipo de cosas? ¿Vale el dinero extra que vas a pagar? Probablemente no. ¿Qué dices entonces? «No, gracias. Llevaré el teléfono que yo elegí.

Todos sabemos que existen situaciones en las cuales no tiene sentido decir sí. Aprendiste en alguna parte que tienes el poder de decir no, y eso es algo muy importante para enseñarle a tus hijos. Claro, hay situaciones donde no quieres que tu hijo diga no, por ejemplo, que no se rehúse a limpiar su cuarto. Pero como padre, puedes ayudarlo a identificar situaciones donde puede decidir lo que sucede y empoderarlo a usar su voz y su intuición. La gente necesita pedirle su consentimiento, y a su vez, él/ella necesita pedir consentimiento de los demás.

Una situación en la cual un niño debe ser quien toma la decisión es a la hora de mostrar afecto a las personas. En Defend Innocence somos grandes proponentes de permitir que los niños muestren afecto en sus propios términos. Durante las fiestas, tu hijo va a interactuar con muchos familiares y amigos. Cuando te reúnas con tus seres queridos, diles a tus hijos que ellos pueden decidir cómo interactuar. A continuación, hay cuatro ejemplos de personas a las que tu hijo no tiene que abrazar esta temporada de fiestas. Si tu hijo quiere abrazar, genial. Si no, no hay problema. No lo fuerces a que abrase. Lo importante es que tú lo guíes para que sepa que la decisión es de él.

  • Tu mejor amigo

    Quizás estés muy entusiasmada por ver a tu mejor amiga de la secundaría durante su visita en los días festivos. Aun cuando has hablado mucho de ella, para tu hijo sigue siendo una extraña. Forzar afecto físico puede ser incómodo.

  • La novia de tu primo

    Es muy posible que unos cuantos familiares lejanos puedan estar presentes en las reuniones festivas. Quizás te preguntes, “¿Qué es lo que hace este primo otra vez? Él hizo un internado en Chicago durante el verano, ¿cierto? ¿O fue en algún lugar de Texas? ¿Ya me ha presentado a su novia antes?» Si no puedes recordar mucho sobre esta persona, es muy probable que él tampoco recuerde a tu hijo y viceversa. Quizás no dar abrazos sea una mejor opción.

  • Abuelos

    Bueno, los familiares lejanos que llegan a la cena festiva son una cosa, pero ¿qué de los familiares cercanos? ¿Qué pensará la abuela si los nietos no quieren abrazarla? Permite que tus hijos sepan que hay muchas formas en las que pueden expresar afecto. Le pueden preguntar a la abuela si quieren chocar la mano o un apretón de manos. Es posible que a ella hasta le parezca más gracioso que un abrazo.

  • Santa Claus/ Papá Noel

    A todos nos encanta reírnos de las fotos que nuestros amigos ponen en línea de sus pequeñitos de tres años llorando en el regazo de Santa Claus, pero si tu hijo no está entusiasmado por compartir su lista de deseos con un extraño, no hay necesidad de forzarlo. Especialmente porque pueden enviar la carta por “correo.”

Un abrazo no es sólo un abrazo

En esta temporada festiva, dale a tu hijo su voz y anímalo a que la use. Enséñale sobre el consentimiento. Tú puedes ayudarle a tu hijo a que desarrolle su intuición en sus interacciones y la confianza que necesita para comunicar sus preferencias. Las interacciones con los abuelos pueden ser de muy bajo riesgo, pero le estarás ayudando a tu hijo a desarrollar su voz para que la pueda utilizar en una posible situación futura, como cuando alguien se esté pasando de la raya. Educar a tu hijo en cuanto la salud sexual sucede a lo largo de los años, con pequeñas pero importantes interacciones. Comienza ahora.

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