El Peligro No Siempre proviene de un Desconocido 

Cuando se trata de abuso sexual de menores, para mantener a salvo a tu hijo, no es suficiente con que le enseñes que tenga cuidado con los desconocidos. Según la Asociación Nacional de Adultos Sobrevivientes de Abuso de Menores, el 90% de los niños que son abusados sexualmente son abusados por alguien que conocen, aman o en quien confían.

En Defend Innocence a menudo utilizamos la frase, “El Peligro no siempre proviene de un desconocido” para recordarnos que debemos estar alerta de quién entra en contacto con nuestros hijos y dónde y cuándo tienen acceso a ellos.

Aunque todavía sugerimos que le enseñes a tus hijos a tener cuidado con los desconocidos, también debes introducir a tus hijos el concepto de Desconocidos Seguros (bomberos, policía, etcétera.) así como también presentarles la idea de que pueden confiar en nosotros si una persona de confianza los hace sentir incómodos.

Aquí están algunas maneras para cambiar tu forma de pensar en cuanto a Cuidado con los Desconocidos a El peligro No Siempre Proviene de un Desconocido:

Observa tu círculo de confianza

Echa un vistazo a todas las personas que tienen acceso a tus hijos. No importa si piensas que son capaces o no de abusar sexualmente de tu hijo. Los abusadores son a menudo personas de confianza. Aprende maneras significativas de controlar las interacciones de tu hijo con los de tu círculo de confianza.

Da autorización a tu hijo para decir NO

Deja que los niños sepan que están en control de su cuerpo y que nadie puede tocarlos sin permiso. No los obligues a abrazar o besar a alguien. Respeta el derecho de tu hijo a decir no y anímale a que te diga si alguien lo toca en formas que lo hacen sentir incómodo.

Infórmale a los de tu círculo de confianza

Deja que la gente más cercana a tu hijo sepa qué límites has establecido. Edúcalos en las cosas que estás enseñando a tu hijo. Diles que no fuercen a tu hijo a dar abrazos o besos. Hazles saber sobre el concepto del tacto seguro y tacto incómodo. El sólo entender que tú estás consciente del riesgo reduce la probabilidad de que un abusador se enfoque en tu hijo.

Confronta con amabilidad

Si te sientes incómodo por la manera que una persona interactúa con tu hijo, haz a esa persona a un lado y háblale acerca de tus preocupaciones. No es necesario que lo acuses de abuso para llamar su atención. Sin embargo, si sabes que ha ocurrido abuso no te acerques al abusador. Deja que lo hagan las autoridades.

En conclusión: sé consciente de quién pasa tiempo con tu hijo. Edúcate sobre los patrones de preparación de los abusadores y las señales de abuso sexual. Deja que tus hijos sepan que tú estás allí para ayudarlos y sigue hablando con ellos sobre la sexualidad saludable a medida que crecen. Recuerda, el peligro no siempre proviene de un desconocido, pero con las herramientas adecuadas ¡puedes reducir el riesgo de peligro de cualquier lado que venga!