Cómo las Comidas Familiares Ayudan a Prevenir el Abuso Sexual de Menores

“Los niños que cenan con sus padres experimentan menos estrés y tienen una mejor relación con ellos. Esta conexión diaria a la hora de la comida es como un cinturón de seguridad para viajar en la carretera llena de baches de la infancia y adolescencia y todos sus posibles comportamientos de riesgo”.
-Anne Fishel, co-founder of The Family Dinner Project-

Con demasiada frecuencia, las comidas familiares se pierden en la confusión de nuestros apretados horarios. O si las tenemos, están invadidas por el ruido y la distracción de la televisión, los teléfonos inteligentes o las tabletas. Sin embargo, las comidas familiares son un aspecto importante de la vida familiar y pueden tener muchos beneficios, tanto para los individuos como para la unidad familiar en general.

Una buena manera de prevenir que un niño sea abusado sexualmente es tener una cena familiar juntos. Le permite a la familia un tiempo para hablar sin distracciones y establecer límites saludables y crear una comunicación abierta. Ambas cosas contribuyen a que tu hijo confíe en ti lo suficiente como para informarte si algo está sucediendo en su vida o si hay una persona o personas que lo hacen sentir incómodo.

Aquí hay 5 consejos para aprovechar al máximo tus comidas familiares:

1. Sé consistente.

Si no están comiendo juntos ahora, comienza poco a poco. Trata de programar una o dos comidas para todos y pídeles que estén allí cada semana, pase lo que pase.

2. No te desanimes.

Las primeras comidas pueden terminar siendo bastante silenciosas o incómodas. Cuando le preguntes a tu hijo sobre su día, puede que obtengas respuestas de una sola palabra. Sigue intentándolo. Crear comunicación abierta lleva tiempo.

3. Jueguen un juego.

Ten una pregunta que todos respondan. Pídeles a todos que cuenten un chiste limpio. Es una buena manera de romper el hielo y hacer que todos se rían y estén de buen humor.

4. Dejen la tecnología.

Pídeles a todos que guarden sus teléfonos y tabletas y que no los contesten. Recuérdales que el mundo no se acabará si no están disponibles durante media hora. Esto les enseñará (y te volverá a enseñar a ti) cómo vivir en el momento con quienes los rodean.

5. Escúchalos.

No molestes o regañes mientras tu hijo habla. Escucha realmente lo que están diciendo. Permíteles compartir lo que tengan en mente y haz todo lo posible por ser comprensivo y no juzgarlos. Si hay algo de lo que necesitas hablar, espera hasta después de la comida cuando hayas tenido un poco más de tiempo para pensar qué decir.

Date el tiempo para hacer que las comidas familiares sean una prioridad. ¡Te sorprenderá la forma en que pueden transformar tu relación con tus hijos!