3 Analogías para Enseñarle a Tus Hijos Sobre el Consentimiento

Uno de los conceptos más importantes que puedes enseñarle a tu hijo es el consentimiento. Aprenderán a respetar los cuerpos de otras personas, y aprenderán a exigir respeto por parte de los demás. Se trata de una conversación que puedes iniciar cuando tus hijos están pequeños y continuar en la adolescencia y en la edad joven adulta. En otras ocasiones ya hemos compartido información sobre conceptos clave para enseñar sobre el consentimiento, la importancia de decir no y los beneficios que provienen de este principio; pero aprender cómo enseñar estas cosas puede parecer desafiante. ¿Cómo puedes explicarles sobre el consentimiento a los niños de manera que te entiendan? Aquí hay tres analogías que puedes utilizar para enseñarle a tu hijo sobre el consentimiento.

Conducir un automóvil: los cuerpos de los niños les pertenecen a ellos mismos

Cuando conduces tu automóvil, tú tienes el control. Sólo el conductor puede utilizar el acelerador y el pedal del freno. Sólo el conductor puede utilizar el volante para manejar. Sería peligroso que mucha gente intentara conducir el automóvil al mismo tiempo. Dile a tu hijo que su cuerpo es como un automóvil: él está en el asiento del conductor, y está en control. Él toma las decisiones, y nadie más puede forzarlo a hacer cosas.

Responder cuando llaman a la puerta: el consentimiento no es un acuerdo de una sola vez

Cuando tocas el timbre de la puerta, tienes que esperar a que alguien abra, y tienes que esperar cada vez. Si vas a casa de alguien, tocas el timbre, y alguien abre, eso no significa que la próxima vez que vayas tienes derecho a meterte sin tocar el timbre. Enséñales a tus hijos que esto es como el consentimiento. Tal vez ellos le hayan preguntado a uno de sus amigos si estaba bien darle un abrazo. Eso no quiere decir que de ahora en adelante pueden darle un abrazo cuando quieran. Tienen que preguntar cada vez. También, las demás personas deben pedirle consentimiento a tu hijo cada vez.

Tener Hambre: mostrar afecto en sus términos

Si tienes hambre, nadie puede obligarte a no sentirte de esa manera. La gente no puede decirte: “No, tú no tienes hambre” y esperar que tus sentimientos desaparezcan. Esos sentimientos son reales, son válidos y otras personas no los pueden negar. Necesitan ser reconocidos y respetados. Lo mismo es cierto al mostrar afecto. Dile a tus hijos que si alguien les pide algo como un abrazo y no tienen ganas de darlo, nadie puede exigirles que sus sentimientos sean diferentes ni obligarlos a hacerlo. Se les permite sentir lo que sienten, y puedan actuar según sus sentimientos. Nunca deben ser obligados a hacer algo o a decir que se sienten diferente de como realmente se sienten.

Enseñar sobre el consentimiento puede ser la base para muchas otras conversaciones sobre la sexualidad saludable y la prevención del abuso sexual. Inicia estas conversaciones cuando tus hijos sean pequeños y luego vuelve a hablar del tema con frecuencia. Al respetar sus cuerpos y los cuerpos de los demás, tus hijos estarán facultados no sólo para ayudarse y protegerse a sí mismos, sino también a las otras personas en sus vidas.